HABLEMOS DE COVID-19

En estos días cumpliremos 1 año desde que el SARS-COVID-19 hiciera presencia allá por Wuhan, China. Al día de hoy, conforme a las cifras oficiales llevamos 62 millones de contagios y poco menos del millón y medio de muertos, y que no se malinterprete, pero es una cifra insignificante en relación a las muertes que se producen año tras año; solamente la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) causó tres millones de fallecimientos en 2016, mientras que el cáncer de pulmón, junto con el de tráquea y de bronquios, se llevó la vida de 1.7 millones de personas en el mismo periodo.


Bajo esta misma tónica, a nivel estadístico los conductores de automóviles tienen una probabilidad del 14% de sufrir un accidente cada que operan sus vehículos, de esos accidentes el 6% será de consecuencias fatales y antes esto nada tiene que competir el COVID 19 en donde existe una probabilidad de morir de apenas el 2.3% en el caso de contagiarte. Continuando en este ejercicio comparativo, la tuberculosis mató en 2008 a 1,340,000.00 personas y el SIDA 1,780,000.00, estas últimas dos enfermedades tienen un potencial de muerte cientos de veces mayor al del Coronavirus, que no deja de ser, al fin y al cabo una gripe fuerte con una más alta probabilidad de generar complicaciones a nivel respiratorio, finalmente, como cualquier gripe mal cuidada puede derivar en neumonía.


Nuevamente insisto querido lector en que mis letras no se interpreten de manera incorrecta, se lamentan muchísimo estas muertes y respeto profundamente las tragedias personales de las familias de quienes han muerto por COVID. Este análisis es meramente estadístico y tiene por objetivo tratar de llegar a un diagnóstico de capacidad de los gobiernos para actuar frente a esta crisis;

1- Por un lado hay que decirlo de una buena vez; "la cuarentena ya falló", no hubo coordinación internacional, cada país, unos envueltos en pánico y otros confiando en "detentes, besos y abrazos" realizaron acciones descoordinadas y la mayoría de ellas han venido improvisando sobre la marcha con semáforos que ahora parecen arcoiris. Así fueron los primeros 40 días de una cuarentena que no fue cuarentena sino caos y descontrol por donde se viera, y allí, en el medio del caos el virus escapaba hacia todos los rincones del mundo,

2. Ahora los gobiernos tratan, en el mejor de los casos, sopesar el valor de las vidas sobre la segunda pandemia que está generando más caos que la del COVID, la pandemia de desempleo. La pregunta de los analistas hoy es ¿Que matará más, el COVID o el hambre?, la respuesta es simple querido lector y no pienso siquiera responder por no insultar su inteligencia.


ero es que el tamaño de la crisis es enorme, y mire usted algunos datos; 400,000,000 millones de empleos perdidos, lo equivalente a la población de USA y México combinada están hoy desempleados. Las pérdidas en el PIB mundial combinado ya se situan en 346,000,000,000.00 millones de dólares y el sector terciario en el mundo es el más afectado, el cálculo mundial es que se cierran 416 empresas por hora a nivel mundial. Más de 2,7 millones de empresas han cerrado sus puertas en los últimos 270 días de emergencia mundial y le comento que tenemos alrededor de 11 millones de empresas en latinoamérica lo que equivale a que el 24.5% de la fuerza económica de la región ya puede declararse perdida, adicionalmente se calcula que otro 32% se encuentra en graves aprietos que pudieran quebrarlas en los próximos dos meses y, por si fuera poco, se suma a esta tragedia que las empresas más tendientes a cerrar son las PyMES y que conforme los datos de la CEPAL estas empresas son las responsables de generar casi el 67% del empleo a nivel latinoamérica.


Con lo aquí mencionado he podido, finalmente, darle al gobierno un diagnóstico; Esquizofrenia con delirio persecutorio o esquizofrenia paranoide, y es que el gobierno ve y oye voces de personas que en toda su vida no habían salido de una oficina de algún laboratorio de investigación, voces y personalidades que no están preparadas para gobernar sino para realizar estudios, fórmulas matemáticas y en algunos casos asesorar. Esas voces son las que gobiernan y están muy lejos de tener la capacidad para hacerlo, es nula la resolución de nuestros epidemiólogos para gobernar porque simplemente no estudiaron para ello, no están preparados y su visión es muy estrecha, no pueden interactuar en el mundo porque simplemente es incapaz de percibir el ambiente que le rodea, para ellos es el virus, es de lo que saben más no de otras cosas como gobernabilidad y economía y los que sí saben de eso, como ya dije, son esquizofrénicos ¡Vaya escenario!. ¿Cuál será la siguiente medida? ¿Prohibir manejar tu coche porque corres el 6% de riesgo de morir?¿Ponernos a todos en incubadoras para que no nos de EPOC ya que matará a casi 2 millones de personas por año?. Así de absurdo suenan y así de incompetentes son, el problema no es el COVID, ya sabemos cómo reducir la probabilidad de contagio del virus pero que no se nos olvide que es un virus y que, como cualquier otro, encontrará la manera de seguir contagiando huéspedes y ¿Que vamos a hacer nosotros? ¿Morir de hambre? ¿Promover la anarquía?.


No cabe duda que en el ejercicio del poder se presentan numerosas afectaciones de orden mental, la soberbia, la mentira, el ego y ahora ya sabemos que hoy también se presenta esquizofrenia y trastorno de delirio persecutorio.


Hoy se requieren medidas más inteligentes para combatir el virus al tiempo en que se recupera la economía, que no lo hará como predicen los gurús de manera súbita sino que por el contrario le tomará tiempo y a muchos sectores incluso años, necesitamos que prevalezca el sentido común o moriremos en medio del hambre y la anarquía, la ventaja es que para ese entonces ya nada importaran los muertos por COVID.


Nicolás Gauvry

Empresario

Especialista en Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (USAID/OCHA)

Ex- Coordinador Nacional de Voluntariado en Emergencias de Cruz Roja Mexicana

Ex Presidente de Consejo Directivo de la Cruz Roja Mexicana de Ecatepec - Tecámac

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